Con más de 70 años, José Antonio Muñoz ya no es el virgen que probó suerte en el monopolio cuando era un adolescente, pero cada vez que viajaba en competencia, sus hijos lo empujaban un poco y se imponían los límites que necesitaban. imponer la edad. En su memoria, observa los descensos por la madrileña calle de la Academia -que va del Retiro al Museo del Prado-, cortando el pino sobre su mesa y clasificando las piñas. “Ahora me toca poner los pies en el patín y aguantar un poquito. «Mi cuerpo reaccionará de una manera diferente», dice. Está claro que, en consecuencia, llegó a Nueva York un domingo y que iba a tener que salir a hacer algunos ejercicios preparatorios. Ahora está directamente sujeto a patinar. El taller dedicó mucho tiempo a formarse. Porque en 1975 Muñoz abrió Caribbean, una tienda pionera en la venta de monoskates en España y en la de tablas de surf en Madrid, que se convirtió también en primera escala en el país para nuevas marcas y que, entendido, desarrolló su propia línea de productos.
Doc Caribe (Colectivo Bruxista) es el libro en el que Hugo Clemente retrata al mismo tiempo la figura de Muñoz -la de Doc Caribe proviene de la película Regreso al futuropara una noche de Halloween donde patinamos con el pelo castaño y un murciélago blanco, reconstruimos la historia del monopatín en España y trazamos las líneas para entender la esencia de esta cultura sobre ruedas.
La de Muñoz es una trayectoria vital que une una pasión que se transmite oralmente -la lectura de sus recuerdos se escucha a su lado- y efectivamente -se propaga con la misma intensidad en su entorno-. Un camino de osadía hacia quien intentó lanzar al primero por las rampas antes de preguntar las dudas del resto. Un viaje en tan sólo unos instantes. La gira casera de un solo patín la noche del golpe estatal de 1981, por ejemplo. Cada segundo que disfruté, me dejé abrumar por un monopatín. Los que están aquí para venir también.
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