EL El regreso de Marta Rovira. en Cataluña, como consecuencia de la decisión del juez Manuel García Castellón de seguir y archivar provisionalmente la causa del Tsunami Democrático que permitió levantar el orden judicial que pesaba sobre ella, posibilitó la reconquista en suelo catalán con líderes y activistas de la formación republicana, incluyendo Oriol Junqueras tiempo que llegó de forma remota y no sólo físicamente. Naciones Unidas reunión que tuvo lugar en uno de los momentos más turbulentos de la historia reciente de la organización.
Pese a los malos resultados obtenidos en las elecciones catalanas Rovira anunció su negativa a volver a las urnas Como secretario general del partido, se debe considerar que la generación del “proceso” debe dejar un paso a nuevos dirigentes, postura que fue vista por un nutrido grupo de dirigentes y directivos que lanzaron el manifiesto “Reacciona ante la Esquerra Nacional”. ”. Por el contrario, Junqueras, que parece haber tenido un poco de responsabilidad en el asunto en los últimos años, opinó sobre su postura y lanzó un proceso de escucha interna para reorganizarse e intentar ser reelegido en el congreso extraordinario que tendrá lugar en noviembre. , en momentos en que, por desconocimiento de sus elecciones o tomas de posesión, se decidió que bajo ninguna circunstancia se le podía atribuir responsabilidad directa.
La situación actual de Rovira no tiene casos pendientes con la justicia lejos de la Junquerasquien, una vez, abandonó por el Tribunal Supremo la aplicación de la ley de amnistía al delito de malversación de fondos, permanecerá deshabitada hasta 2031. Por otro lado, los Junquera se alían con Carles Puigdemont, cuyo peso no es sólo una acusación contra él por terrorismo a causa del tsunami democrático, a la espera de la decisión del Tribunal Supremo. Los dos principales líderes del proceso, a pesar de los numerosos intentos de desvío que se han producido, continúan o cumplen bien con la condena o la expectativa de justicia y por tanto, no pueden pasar por alto. Y mientras estuvieron allí, estuvieron activos, ni ellos ni los demás.
Puigdemont se comprometió durante la precampaña a abandonar la acción política si no es elegido presidente de la Generalitat tras las elecciones del 12 de mayo, porque en el caso de que ERC no consiguiera hacer presidente a Salvador Illa, la formación republicana habría contribuido, si en esta ocasión el expresidente hubiera hecho oír su voz, a poner fin a su carrera política, algo que dificultaría las aspiraciones de continuidad de Junqueras. Al final y al final, el destino de los dos líderes es inseparable desde el momento en que decidieron desafiar juntos al Estado y es difícil entender que uno deba quedarse si el otro no. Por el contrario, si se repitieran las elecciones y Puigdemont se presenta como candidato, el deseo de Junqueras de volver a ser presidente de ERC, y en definitiva candidato cuando sea investido, ganará mucho. Y sin embargo parece ser Los junqueras, al igual que Rovira, y con buenos ojos un acuerdo con el PSC, podrían convencerles de volver más a las urnas porque con una nueva oportunidad en Puigdemont esto también pasaría.
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