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El momento más triste de la vida de Raquel Carrera se realizó brillantemente. Una entrada a la canasta que llevaba su sello inconfundible: recibida en una esquina, hizo dos botes, dio tres pasos hacia el aro, zafandose de su defensora, el brazo extendido hacia arriba y dos puntos. Pero la caída fue tan desgraciada que perdió la vara. Su reacción la lanzó el Palacio de Deportes Carolina Marín de Huelva. El público se dio cuenta de esto y, como resultado, pudo escuchar a sus víctimas y el mensaje que auguraba daños graves. Ese día, al día siguiente de esta acción,…