La patrona de la pequeña y mediana empresa, Cepyme, celebra este miércoles su asamblea general anual. La reunión se produce en el cruce de declaraciones entre el Ministerio de Trabajo y las asociaciones de empresarios por la falta de entendimiento entre ambas partes en la negociación para reducir la jornada, lo que hace que la organización y la gran patronal sean las más importantes de lo que depende. CEOE, sobre la entrada de la patronal autonómica en el Consejo Económico y Social y la aprobación de la prevalencia de los convenios autonómicos.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, abrió el acto dirigiéndose «a los pequeños y medianos empresarios que se juegan con el patrimonio de su familia, a los que atienden como si pudieran en medio de una burocracia, unos impuestos y un intervencionismo como no se había visto desde la transición. Ayuso afirmó que «queremos copiar el modelo de países con un tejido empresarial muy diferente o aplicar directamente la ideología totalitaria que todavía repite que un empresario es un capitalista burgués privilegiado y explotador, cuando sólo este último conoce la dureza de las condiciones de las pequeñas y medianas empresas». empresario de tamaño”.
La presidenta madrileña también criticó a «los políticos que viven en el mundo de Yupi» y habló de «activistas de salón que quieren medirse con los héroes de nuestra economía». Fue precisamente después de esto que se refirió a la negociación para acortar la jornada, en un recopilatorio de críticas al Presidente Ejecutivo: “No hay día sin uno o más eventos. Cuatro semanas, reducciones de un día sin tener en cuenta la negociación colectiva, subvenciones al salario mínimo sin tener en cuenta la productividad y los costes, alquileres intermedios… Están destruyendo las pequeñas empresas”.
Manifiesto crítico con el gobierno
Con todo esto a la base de medidas que tanto critican a la patronal, la asociación que preside Gerardo Cuerva emitió un comunicado de prensa titulado Manifiesto de la pequeña y mediana empresa española. Por la libertad empresarial. Es una colección de mierdas antigubernamentales, cada una asociada con las razones que las causaron.
« Pequeñas y medianas empresas españolas Décimos basta ya «a la inversión del gobierno en la empresa», dice el comunicado. “Ante la aprobación de las últimas medidas de intervención que reducen la flexibilidad y el buen funcionamiento de las empresas, exigimos la salvaguarda de la libertad empresarial en España. La sobrerregulación y control excesivo que pesan sobre la empresa, la continua política de aumento de costes y cargas burocráticas, fiscales y sociales se combinan con un discurso estigmatizante y un cambio de cultura que se produce sobre la figura del emprendedor basado en “la búsqueda del beneficios, rentabilidad y éxito empresarial”, continúa.
Con este diagnóstico, el mandamás liderado por Cuerva debe poner el pie en la pared: “Ante esta situación, las empresas españolas deben liderar una defensa activa. La hostilidad hacia la actividad empresarial implica un grave deterioro del clima de nuestro país con preocupantes consecuencias para el futuro”. Cepyme considera «irresistible» rechazar la iniciativa privada y «fomentar el aumento de la inversión y la productividad, como factores determinantes para estimular el bienestar de la población».
“Debe ser decisiva la aprobación por parte del Gobierno de reformas que intervienen en el funcionamiento de la empresa y perjudican la flexibilidad necesaria para su desarrollo. El gobierno actuó unilateralmente, mediante imposición coercitiva, ignorando y subestimando el diálogo social, la interacción entre trabajadores y empresarios que, durante cinco décadas, estuvieron agrupados por la eficiencia y el consenso; “Asumimos un retroceso por fórmulas pretenciosas e ineficaces”, dice Cepyme, en clara referencia a la cola de iniciativas que el gobierno abandonó sin responsabilidad de las empresas, pero con el apoyo de los sindicatos, como la reforma del subsidio Paro, el sistema de pensiones o aumentos del salario mínimo. Mucha gente deja de lado el acuerdo para cambiar la reforma laboral de la primera parte de la anterior legislatura, entre otros.
“estigmatización”
El jefe de las Pymes compartió su mensaje en varios puntos. En la primera frase, “es la igmatización del emprendedor”. La organización considera que «la empresa ya ha perdido su visión como actor fundamental de la sociedad para ser utilizada como instrumento de polarización política». “Estamos asistiendo al cambio cultural de actuación hacia la empresa que contratamos”, añade. En cuanto al segundo punto, la denuncia se refiere finalmente al “control de la empresa y la sobrerregulación”: “Exigimos que el gobierno renuncie a su política de persecución e incriminación contra el empresario”. Dijeron que había “desconfianza infundada, y además suponen un trato discriminatorio por parte del contratista”. El comunicado deplora también que «la proliferación de registros, planes y protocolos obligatorios no se preocupa sólo por la eficacia y eficiencia demostradas, porque supone una importante carga y coste burocrático para las pymes».
La nota de prensa también hace un reclamo respecto de la negociación colectiva (“puede progresar, modernizarse y reformarse en formas legítimas y necesarias, pero debe hacerse desde la consulta y negociación con los agentes sociales”); la flexibilidad interna en la empresa (“desligarse del modelo europeo de flexibilidad es un error que acabará pagando por todos los ciudadanos españoles”); y la no intervención salarial (“advertimos al gobierno que no intervenga en los salarios, ignorando la importante adaptabilidad de los convenios colectivos y el supuesto impacto en la propia viabilidad de las empresas, especialmente en las de menor tamaño”). Según la opinión pública, la patronal de Cuerva exige “cargas sociales y tributarias que no comprometan la competitividad”; “una organización del tiempo y de los recursos de trabajo sin influencias”; y “respeto al diálogo social”.
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