Mientras un día Pedro Sánchez tenía en pleno debate en el Congreso el “divorcio” entre PP y Vox, el presidente encendía bombillas entre quienes son sus antiguos socios en los gobiernos autonómicos. «¿Quieres traerlo?» Mejor de lo que imagina el señor Feijóo”, dijo Santiago Abascal. Pero en la copa Vox, usé esta misma expresión para explicar el paso a dar: “No quiero pasar por el divorcio. Todas las semanas. Tú estás ahí. Sí, lo admitimos.«. Y cada uno por su cuenta.
En el PP, sigue el análisis de la ruptura. Y sigo pensando que es un «suicidio político». Que Abascal no era consciente de las consecuencias de su decisión y de lo que se podía lograr internamente. Encontré un mal cálculo electoral -todo tiene que ver con Alvise Pérez- que en la dirección del partido ultra no sólo se desmiente, si no que se planta.
El camino hacia Vox se refleja en la plaza central y ancha-“cueste lo que cueste”, “llegue o no llegue”, rematan en la copa-. Y tengo una visión exclusivamente nacional. Tener presencia en gobiernos autonómicos y municipales (donde ocurre) no es el verdadero objetivo de Abascal. Qué influye en las decisiones estratégicas de Vox el panorama internacional, acuerdo sobre lo que está pasando creando un movimiento político a la derecha de lo que forma parte y el PP cada día está más lejos. Las elecciones autonómicas de noviembre son un tema crucial en la agenda de Vox. “Con Donald Trump, el paradigma global está cambiando. Y somos nuestro único alias en este país”, afirmó.
Los personajes que cabalgaban sobre Abascal le hicieron insistir en construyendo relaciones internacionales que Vox lleva construido hace años. Y así, visto, no podemos compararnos con Sánchez o Feijóo. El cónclave organizado en Madrid dedicó dos meses -VIVA24- a testar este trabajo: ayudar al argentino Javier Milei, representantes de Trump, y de los grandes líderes europeos -incluso con fuertes fricciones- que se declararon claros en el Parlamento Europeo: la italiana Giorgia Meloni, que sigue su camino; y húngaro Víctor Orbán y los franceses Marina Le PenAhora comparto grupo con Vox.
Debido a esta división, el proyecto que retoma Abascal es uno de los más importantes: un proyecto sobre una gran plaza «que va a estar cargado» y que es «muy para el reparto de los grupos parlamentarios». Lo que en el entorno delíder ultra piensan -as él- es que el declive que han sufrido las derechas convencionales en el resto del continente, y fuera de Europa, también llegará a España. Y teniendo en cuenta que el PP -con Feijóo al frente- no es capaz de ocupar los espacios.
La próxima parada es Estados Unidos.. Trump siempre ha adoptado todas las opciones de Victoria, que se han visto reforzadas también tras la intención de asistir a la respuesta con una imagen de fuerza levantando el problema que forma parte de la historia reciente de este país. Y mientras los hombres observan si Joe Biden entra o no en la carrera, y Vox insiste en que si el republicano se va, los mejores posicionados y el único alias posible en España es tu partido. Cuando Trump anunció que los elegantes deberían estar al mismo tiempo que el futuro vicepresidente James David VanceAbascal recibió una felicitación personal con una foto de ambos en Washington. En la copa conservadora, hay esta semana «que se sabe» y las relaciones con el entrenador de Trump «son fuertes».
Al mismo tiempo, Orban –la actual gran empresa de Abascal– tiene movimientos en la presidencia rotatoria de la Unión Europea que preocupan mucho a conservadores, socialdemócratas y liberales. Usted sufrió ataques sónicos durante sus reuniones con Vladimir Putin y el presidente chino. En Vox no cree que el cocinero tenga mucho tiempo que ganar película “habitaciones” contribuir a este movimiento global del que forma parte y del que la sintonía es absoluta. La coordinación también.
Además, en otros países europeos las fuerzas ultraderecha tienen una presencia mucho mayor -en algunos casos organizan las elecciones y, en otros, quieren una segunda fuerza-, el partido de Abascal sostiene que todos estos partidos llevan años de ventas. Algunos están ahí, pero otros no. La realidad es que en las últimas elecciones europeas no hay muchos ejemplos similares a la victoria del PP, su rival por la derecha que es el árbitro de los números de Feijóo.
“La inmigración será más complicada”
En Vox saben que no tienen previstas elecciones en el tribunal de plazo. También es una idea que se repite en el entorno del PP: que Vox rompa con gobiernos cuando se acerque el año, siguiendo el ejemplo del resto de minorías sociales de la coalición para marcar la distancia. Incluso algunos dirigentes populares eran partidarios de adelantarse y fueron ellos quienes rompieron el llegado el momento.
Pero cuando Abascal dio la orden -pensando que había comunidades autónomas del PP que rechazaban la cuota de menores inmigrantes o que encontraba algún tipo de oposición- decidió no marchar hacia ellas. Por eso reflexionamos sobre tu formación, “si tuvieras el fin”. Sobre todo, con las bases y el elector, por toda la gestión. La inmigración no es un motivo, sobre todo porque el análisis que ofrece Vox es el de los próximos años del fenómeno. “Se pondrá muy complicado” en todo el continente. “Ni PP ni PSOE y responde, ni las quieren dar”. «Somos los únicos que abordamos este tema como ayuntamiento de ciudadanos.. Estará demostrando”, rematan.
Con todo esto, el principal mercado de Vox es en estos momentos -y ahí están los gobiernos autonómicos- los que atacan a nuestras corporaciones internacionales. Ése es el gran reto de Abascal, al igual que el de recuperar el “discurso auténtico” y negociar con el PP “ley a ley” y “presupuesto un presupuesto” en total autonomía, ejerciendo, es decir, “planes totales” que tuvo que ser abandonado en forma de parte. instituciones. “Los principios como única guía” recuerdan al líder el futuro, sin entender que existen los mismos riesgos que oportunidades.