El acceso a la vida se ha convertido en los últimos años en un problema central para España. Salarios insuficientes, precios gastados, tipos de intereses cada vez más altos… Parece que el precio ha sido tal que el abandono de muchos jóvenes (y menos jóvenes), de la necesidad de comprar una casa y de la necesidad de entrar en el mercado de compras busca de cierta independencia. Un entorno qui tampoco es, precisamente, un mar en calma. Y la gente de todo esto parece estar crucificada y no parece poder encontrar una solución sobre el terreno. No, a partir de ahora es porque el precio del metro cuadrado baja. Según datos del portal inmobiliario pisos.com, en marzo, es a nivel nacional, en 2.231 euros; un 34,56% más que en el mismo mes de 2014. En cambio, durante la mayor parte de la década, el salario medio aumentó a un ritmo notablemente menor: 11 puntos menos.
“La pérdida de poder adquisitivo de gran parte de la sociedad, así como la dificultad para acceder a la propiedad, es uno de los grandes problemas del mercado inmobiliario actual”, informa la información del portal. «Los datos son muy claros, y debe haber una tendencia al alza en el nivel de precios de la vida en la última década, que se extiende de forma más o menos regular por todo el territorio nacional», afirma Ferran Font, director de Estudios de pisos.com.
La creación de vivienda a un ritmo superior al aumento de los salarios no tiene por efecto ampliar una brecha que complica, pero también las posibilidades de adquirir vivienda en propiedad para gran parte de la sociedad española. El estudio del portal inmobiliario detalla que en marzo de 2014 la plaza de metro a nivel nacional se situaba en 1.658 euros, durante estos años aumentó hasta los 2.231 euros (+573), lo que supone un incremento del 34,56%. En ese momento, los sujetos, según la estadística que elabora la Agencia Tributaria y que utiliza el estudio como referencia salarial, pasaron de 18.420 euros a 22.781 euros en 2022 (último dato disponible). Se trata de un aumento del 23,68%, 11 puntos por caída de vida.
“Esta tendencia ha afectado mucho a un segmento concreto de la población española, que se ve completamente expulsada del mercado adquisitivo para acudir a un mercado de alcohol con un nivel de precios que reduce, hoy aún más, su poder adquisitivo”, analiza. Fuente de caracteres. “Es, sin lugar para la gente, una de las grandes rentas que tiene el sector inmobiliario encima de la mesa. Las administraciones públicas, junto con el sector, deben estar super-arlo para incluir en el mercado a las diferentes generaciones y capacidades económicas”, añadió.
Duplicación
Al pagar el último certificado garantizado por sindicatos y organizaciones comerciales para aumentar la remuneración de los trabajadores en los próximos años -un 10% para los trimestres 2023, 2024, 2025-, las posibilidades de comprar una vida siguen siendo limitadas para un ayuntamiento. número considerable de trabajadores, independientemente de sus condiciones de vida. Aunque sean los que residen en territorios concretos, hoy es algo más difícil.
El apoyo a la vida a nivel nacional ha sido alto cada vez que hay más comunidades hasta el punto de que el metro se sitúa en el barrio por unos 2.000 euros. Aunque en 2014 eran tres —País Vasco (2.879), Baleares (2.172) y Madrid (2.143)—, hoy se sitúa en los territorios en los que se encuentra umbral, entre los que son destruidos, para llevarse el doble con esta cifra. , Baleares (4.268 euros) y Madrid (4.020).
“Centrándonos en los datos por provincia, no encontramos grandes diferencias respecto a lo que le pasó a la cabecera en 2014”, afirma Font. Según la información, así en Gipuzkoa (3.068 euros), Vizcaya (2.732), Baleares (2.172), Madrid (2.143) y Barcelona (2.052); Durante este mismo periodo de este año se modifica ligeramente el orden: Baleares (4.268), Madrid (4.020), Gipuzkoa (3.661), Barcelona (3.114) y Málaga (3.054).
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