En Polonia, veinte años después de su exitosa entrada en la UE, la relación con Europa ha cambiado

DHan pasado décadas desde la gran ampliación de la Unión Europea (UE), el 1oh mayo de 2004, que incluyó la adhesión de diez países, incluidos ocho estados de Europa Central. Visto desde Polonia, cuyos ciudadanos, en un referéndum organizado anteriormente, votaron un 77,5% a favor de esta adhesión, es difícil ver estos años como algo más que un inmenso éxito. El país ha sabido aprovechar plenamente las posibilidades que ofrece al proyecto europeo, percibido, desde el principio, por los polacos como un gran –y justo– retorno a la familia occidental tras la “traición de Yalta”, la conferencia de 1945. provocó la división de Europa en dos y privó a Polonia de su soberanía.

El resultado es espectacular. Desde 2004, el PIB per cápita de Polonia ha aumentado del 49% al 82% del promedio de la UE. Su PIB, en valor absoluto, creció un 170%, el salario mínimo se multiplicó por cinco, hasta alcanzar el equivalente a 950 euros, y el salario medio se multiplicó por tres, hasta 1.450 euros. El salario recibido en valor neto, deducida su contribución al presupuesto europeo, es de 170 mil millones de euros en el marco de la política de cohesión y de la política agrícola común. Polonia también logró atraer cerca del 45% de los 590 mil millones de euros de inversión extranjera hacia los ocho países de la región.

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Por tanto, la ampliación ha sido beneficiosa en ambas direcciones. Los estados de Europa occidental se han beneficiado plenamente de los beneficios de un mercado común ampliado y de sus oportunidades. Las exportaciones de Alemania a los países del Grupo de Visegrado (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) son ahora superiores a las de China.

“Salto de civilización”

Polonia parece estar ahora al final de sus “veinte años gloriosos”, un período de desarrollo comparable al experimentado por Francia en los treinta años posteriores a la guerra. Es la sexta economía más grande de la UE, a pesar de no pertenecer a la zona del euro. Según un informe del Instituto Económico Polaco, que imaginó, con motivo de este vigésimo aniversario, un escenario de desarrollo en el que Europa Central no habría entrado en la UE, el PIB del país es un 40% mayor gracias a esta adhesión. De los ocho estados analizados, sólo Lituania obtuvo una mejor puntuación, con un 60%.

Sin embargo, a pesar de este éxito indiscutible, calificado en Polonia como un “salto de civilización”, El ambiente en Varsovia no es festivo. La euforia y las lágrimas de alegría de toda una generación, cuyas imágenes marcaron los ánimos, el 1oh Mayo de 2004 a medianoche, no son más que un recuerdo. Tras las elecciones legislativas del 15 de octubre de 2023, marcadas por el regreso al poder de Donald Tusk, ex presidente del Consejo Europeo, el país está en proceso de realizar una nueva “revolución democrática”, que ponga fin a ocho años de poder de una derecha nacionalista y autoritaria encarnada por el partido Ley y Justicia (PiS). O este período dejó profundas huellas en la sociedad polaca.

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