Estados Unidos y Brasil saludan la candidatura de Edmundo González, el candidato antichavista de consenso

Edmundo González Urrutia, el candidato de consenso de la oposición venezolana, ha empezado a recabar el visto bueno de la comunidad internacional ante la amenaza latente de que pueda ser inhabilitado en un proceso que culmina con las elecciones presidenciales del 28 de julio. EE UU, por boca del jefe de su Oficina Externa para Venezuela, Francisco Palmieri, y Brasil, a través del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, han sido los primeros países en saludar en público a este diplomático, de 74 años, que a su vez recoge el testigo de María Corina Machado, la política que puntuaba en las encuestas por encima del presidente Nicolás Maduro, pero que fue vetada por los tribunales controlados por el oficialismo. Alrededor de González Urrutia se aglutinan ahora los principales partidos opositores, que en estos días están retirando sus candidaturas del Centro Nacional Electoral (CNE) para presentar a González Urrutia como una opción única opositora.

Además de Brasil y Estados Unidos, Colombia también ha dado su visto bueno a que la oposición pueda presentar una propuesta que tenga la posibilidad de disputarle el poder a Maduro, si es que eso es posible en el contexto actual del país. Ese respaldo colombiano todavía no lo ha hecho público Gustavo Petro, pero no se descarta que pueda hacerlo en los próximos días, según fuentes consultadas. El presidente brasileño y Petro van de la mano en el tema venezolano: hace una semana Petro propuso, tras reunirse con Lula en Bogotá, un plebiscito, paralelo a las elecciones, que “garantice un pacto democrático”.

Esa propuesta se puede leer de dos maneras. Una, Lula y Petro querrían consensuar con la oposición y otros representantes internacionales que el chavismo pueda desalojar el poder sin que luego sea perseguido, lo que se traduciría en una especie de amnistía. Los presidentes, de acuerdo a fuentes colombianas, tienen en su poder encuestas fiables que dan perdedor a Maduro por un amplio margen en caso de enfrentarse a un candidato avalado por Machado. Ese es el primer punto de vista, el segundo, analizado de forma radicalmente distinta, sostiene que esto sirve para que el oficialismo no descarrile completamente y abrace un modelo totalmente autoritario tipo el de Nicaragüa, lo que desembocaría a su vez en una persecución de los actuales candidatos opositores.

En cualquier caso, Lula y Petro mantienen buenas relaciones con Caracas, aunque el segundo criticara abiertamente la inhabilitación de Machado. La opinión de ambos tiene peso en el Palacio de Miraflores, la residencia presidencial venezolana. “Sobre Venezuela está sucediendo algo extraordinario”, dijo Lula este martes en una comparecencia de prensa en Brasilia. “Toda la oposición se ha unido. La oposición está lanzando un candidato único. Habrá elecciones. Creo que habrá un seguimiento internacional de las elecciones. Mucha gente está interesada en querer seguirlo. Y, si se invita a Brasil, participará en el seguimiento de estas elecciones con la expectativa de que, cuando terminen, la gente volverá a la normalidad”, añadió.

El presidente brasileño continuó con el discurso que ha venido defendiendo en los últimos meses: “O sea, quien ganó asume y gobierna y quien perdió se prepara para las siguientes elecciones. Como me preparé yo después de tres derrotas en Brasil. Espero que Venezuela vuelva a la normalidad para que EEUU levante las sanciones y Venezuela pueda volver a acoger a las personas que están saliendo por la situación económica”. Los antichavistas más ortodoxos consideran que estas posiciones de Lula, en vez de tener un cariz de apertura, ayudan al chavismo a perpetuarse en el poder.

Estados Unidos también apuesta por la candidatura de González Urrutia, después de que tanto Machado como la reputada académica a la que le pasó el testigo, Corina Yoris, fuesen apartadas de la carrera presidencial. La Casa Blanca, de todos modos, sigue con mucha desconfianza este proceso y ha vuelto a imponer las sanciones al gas y al petróleo que había levantado a principios de años por la promesa chavista de organizar unas elecciones justas y competitivas en las que la oposición tuviera la oportunidad de ganarle a Maduro. Al sacar de la jugada a Machado, Washington pensó que una vez más Maduro había faltado a su palabra y decidió volver al régimen de sanciones. Entre tanto, el Gobierno endureció su represión con la detención de opositores, defensores de los derechos humanos y hasta simples youtubers.

De todos modos, la administración de Joe Biden sigue pendiente del proceso electoral y ha dado por hecho que González Urrutia concurrirá el 28 de julio. Francisco Palmieri, embajador del Gobierno de Joe Biden en Colombia y jefe de la Oficina Externa de EE UU para Venezuela, pidió que se “permita que Edmundo González Urrutia sea el candidato de toda la oposición democrática venezolana”. Palmieri dio estas declaraciones en una conversación con los medios venezolanos El Nacional, El Pitazo, Tal Cual, Petroguía y Punto de Corte. “Maduro y sus representantes impidieron que la oposición democrática pudiera postular la candidata de su selección, en este caso María Corina Machado o la doctora Corina Yoris”, señaló, y advirtió del “continuo hostigamiento y represión sobre figuras de la oposición y la sociedad civil”. “Nuestras decisiones buscan asegurar que las próximas elecciones en Venezuela sean competitivas e inclusivas”, acabó.

Siga toda la información de El PAÍS América en Facebook y X, o en nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites

_