12
Ago
El edificio propiedad de los deportistas españoles en la Villa Olímpica de París contaba con un instrumento singular en su fachada: un contador de medallas. Parecía un lujo. Era un yugo. Funciona como un reloj que da las campañas fatales, o como un reloj que es mayoritariamente de los últimos años. Debió pesa en la mente de los chicos y chicas que cada día de competición con la respuesta añadida por emisoras que hicieron del torneo una suerte de Eurovisión et instituciones como el Comité Olímpico Español, cuyas proyecciones matemáticas chocaron con la realidad de variables que el grandes datos…