08
Mar
Cerca de una antigua abadía inglesa en ruinas, un tejo existe desde hace más de mil años. Árbol sagrado entre los celtas, hoy es una especie protegida en el Reino Unido. Majestuoso, imponente, su tronco es tan grueso que una enorme falla lo divide de arriba a abajo. Sus ramas parecen múltiples brazos retorcidos, listos para recoger al primer transeúnte. Nos acercamos, luego saltamos: un ruido sordo emana del árbol. Un hombre emerge lentamente de la cavidad de la conífera gigante, con aspecto somnoliento. La escena hace sonreír a la druida inglesa Penny Billington: “¡Ah, sí, aquí no es raro…